jueves, 3 de marzo de 2011

Extreme Streaming

Hoy mi señor jefe (al que llamaremos cariñosamente Boss) ha soltado otra de sus fantasías perladas y me he dicho: "Es hora de presentarle en sociedad con una entrada".

Boss es un tipo cuya visión de empresa roza lo psicotrópico. Donde el resto ve cables pelados, productos defectuosos y un trato infrahumano tanto al personal como al cliente, él ve chocolatinas, gominolas y todo tipo de dulces. De eso está compuesta su empresa: dulces y alegría. Diremos que es una pastelería, ¿por qué no?

Hoy andaba el departamento pertinente con trámites para poner música en streaming para las diferentes tiendas (diremos que somos pasteleros y éstas serán pastelerías).
Pregunta de la entidad que nos oferta el servicio: ¿Sus tiendas poseen el equipo necesario con hardware y software apto? (la he resumido, preguntaban por tarjetas de sonido, anchos de banda, cosillas...).
Él responde: Por supuesto, todas poseen equipo de última generación.
No habría ningún problema con todo esto si fuese verdad. Uno se pregunta si hace estas cosas a propósito o si en algún momento tomó la decisión de hablar sin saber y fue consecuente hasta el fin.

En el momento de la respuesta el informático (curioso que haya uno en una pastelería) y yo nos miramos como en un duelo del oeste. ¿Quién le dirá al instalador del nuevo software que tendrá que ponerlo en un radiocasete de coche conectado a la corriente y a unos altavoces y hacer streaming con ello? Y no es la equipación más absurda en nuestro haber... este  lugar es una fiesta cada día, y deja grandes anécdotas.
Otro ejemplo de quiero ser cocacola con una churrería ambulante.

PROXIMAMENTE: Tengo que poner la huella dactilar 3 veces para llegar a mi puesto de pastelero cuando la puerta contígua (de acceso al mismo lugar) está permanentemente abierta.

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